Morir por segunda vez

Por Rafael Duarte.

Don Antonio Machado y Álvarez dijo sobre la muerte aquello de “la muerte es algo que no debemos temer porque, mientras somos, la muerte no es y cuando la muerte es, nosotros no somos”. Pero, la realidad con la ficción, cara de harina y tiempo, escribe con renglones torcidos, espacios ciegos, relatividades y agujeros negros, zarandajas y azares.

La muerte anunciada, como una crónica de García Márquez, alcanzó al torero isleño José Galea, de tal forma que murió dos veces. La noticia saltó en España, en un diario madrileño el 20 de junio de 1903. “Ha fallecido el diez de junio, en Mérida, Yucatán, el popular y notable banderillero de toros José Galea, quien figuró hasta hace poco en la cuadrilla de ‘Lagartijo chico’, y con este había ido a la república azteca a torear la presente temporada. Descanse en paz el desgraciado torero de San Fernando y Dios conceda reposo a su alma”.

Ni que decir que en la Isla hubo pésames, consternación y condolencias. Y en ese turbio enredo de la pena sorprendió la noticia que aparecía unos días más tarde, aclarando, que no era cierta la noticia del deceso de Galea y que vivía en estado de perfecta salud en Méjico y que la rectificación se realizaba a requerimiento del supuesto cadáver del interfecto.

Tras la muerte full del torero, éste regresó a su Isla, siguió toreando con el sobrino de Lagartijo, y a la muerte de su matador, por las secuelas arrastradas de una cornada recibida en El Puerto de Santa María, pasó a la cuadrilla del mexicano Vicente Segura.

José Galea se retiró del toreo activo en 1913, fue nombrado por el Ayuntamiento isleño, Capataz del Matadero y asesor de la Plaza de Toro. El 16 de febrero de 1928, en su Isla de León, falleció el torero por segunda vez, aunque esta vez, de verdad.

No ha sido ni será la única vez esto de matar al mensajero, porque la prensa mexicana avanzó la crónica que sigue: “Guillermo Flores ‘Lecharito’ (y no ‘Lecherito‘) poco duró en la profesión este infortunado novillero, que a poco de iniciada su carrera, el 28 de mayo de 1942, resultó cogido y muerto en el acto”.

Tampoco fue cierta, ya que Guillermo Flores Gutiérrez ‘Lecherito‘, nacido el 13 de julio de 1913 en Apodaca, México, y también conocido en el Distrito Federal con el mote de ‘El Resucitado’, luego de que en los albores de su carrera taurina en esa capital azteca, a los 29 años de edad, lo corneó en forma despiadada un toro ya lidiado del ganadero Santiago Ovando (anunciado como de la extinta Tepeyahualco) en la suerte de banderillas, de la que resultó muerto según la prensa y vivo, más tarde, de ahí lo de ‘el Resucitado’.

‘Lecherito’ falleció de verdad el 31 de diciembre de 1989 en Monterrey, por otras complicaciones de su edad y de aquella cornada recibida, y porque, para su desgracia, días antes de su fallecimiento le habían amputado la pierna.

Y es el valor de la prensa. Ahora tan cuestionada. ¿Cómo va a mentir la prensa?  Sin contrastar la radiografía de la verdad, como algunos médicos. En fin.

La vida es como los ríos, que van a dar a la mar, etc… pero en este caso, las muertes fueron dobles a pesar del razonamiento deHeráclito el Oscuro quien afirmó que no se baña nadie dos veces en el mismo río. Pues ellos sí.

Redacción

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