Madrid: Un dificil retorno

 Por: Xavier Toscano G. De Quevedo

Así la Feria de San Isidro de este año ya forma un segmento en la historia. Lo que empezó el viernes 8 de mayo pasado, ha llegado a su fin el domingo 7 de junio, después de treinta y un días de festejos continuos, en los que se programaron 24 corridas de toros —con astados correctamente presentados— cuatro festejos de rejones y tres novilladas, en las que el público madrileño, así como también un número importante de visitantes de otras latitudes dentro del mundo del toro, colmaron los tendidos del coso de Las Ventas de la capital española.

El ciclo de San Isidro una vez más anunció la participación de un solo diestro en la tarde del viernes 5 de junio, correspondió al sevillano Manuel Jesús “El Cid” lidiar el encierro de Victorino Martín, con un resultado de poca fortuna quizás por el precario y problemático juego que ofrecieron los astados del encaste Saltillo-Albaserrada, algo muy similar al rotundo fracaso que en 2013 acompañó a Alejandro Talavante, que también se había anunciado como único espada.
Para finalizar la feria de este año, se anunció como principal protagonista a la histórica y emblemática ganadería de Miura, que no fue todo lo que la afición madrileña esperaba, pero que sin embargo sus toros representantes de la casta Cabrera mostraron las características —difíciles y enigmáticas— que por más de siglo y medio los han acompañado. Sobresalió en esa tarde el ejemplar lidiado en cuarto lugar que lidio con mucho acierto y colosal entrega el torero Rafael Rubio “Rafaelillo”, quien realizó una de las mejores faenas de la feria, colmada de emotividad y erudición torera, que si no alcanzó el premio que merecía, fue debido a su lamentable falla con el acero.

Finalmente “Rafaelillo” recorrió el anillo venteño bajo los aplausos y el reconocimiento de un público emocionado por lo que en el ruedo había dejado plasmando el torero, y al extraordinario toro de Miuralo despidió el cónclave con el claro y legítimo homenaje que reciben los “Toros Bravos” orgullo de su estirpe y linaje. Indudablemente Madrid y su feria de San Isidro continúan siendo el pilar fundamental y epicentro universal de la fiesta brava.

Por ello, en cada uno de sus ciclos los toreros que ahí acuden, van con la ilusión, el anhelo y la esperanza de alcanzar el triunfo, entendidos que de ello estribará la oportunidad de abrirse camino en otras plazas del orbe taurino, sumándose además generosos contratos en lo económico, siendo estos dos motivos los orígenes cardinales por los que luchan para lograr apoderarse por lo menos de una tarde en San Isidro.

Para la mayoría de los toreros, en ningún momento es importante el detenerse a profundizar en los riesgos, como tampoco lo es meditar en las probables condiciones adversas, mucho menos en los alternantes, y nunca se deberá reparar en los encierros, porque todos saben que cada tarde es una oportunidad que no puede dejar escapar, ya que ésta lo más probable es que nunca regrese. Es este el panorama que complica la existencia de muchos toreros, ya que de no conseguir el triunfo, difícilmente podrán encontrar después un lugar en las plazas importantes, así como tampoco en las ferias más importantes, y todo como consecuencia de no haber logrado el éxito en Madrid.

¿No será este el caso, o quizá el motivo por que los toreros nacionales que incursionaron en la pasada feria de San Isidro se ven con la difícil probabilidad de obtener un lugar en los carteles de las diferentes ferias que se programaran el resto de la temporada en la península Ibérica? Como ejemplo más inmediato recurramos a la Feria de San Fermín en Pamplona —del 5 al 14 de julio— que al dar a conocer sus carteles, de nuevo no tomó en cuenta —ni por asomo— a ningún torero de los nuestros. Fueron cinco las tardes que se les concedieron a los diestros mexicanos, con diez toros lidiados y únicamente una oreja conseguida por Joselito Adame.

Es muy pobre balance para quienes tengan la idea de intentar encumbrarse en este difícil e intrincado mundo de los toros, y mucho más en España, que las condiciones son de una “batalla sin cuartel” para abrirse camino entre sus propios toreros, con mucho más razón para quienes van de fuera. ¡No triunfaron, así de cruda es su realidad!

Las excusas podrán multiplicarse, y lo más probable es que serán ficticias y engañadoras —obviamente fantaseadas por los indigentes y nefastos paleros— pero sería más apropiado el reflexionar si una de las razones principales no es la falta de preparación para encarar un compromiso como el que habían adquirido, y no darle muchas vueltas —con excusas inapropiadas— a lo que fue una realidad. Podrán seguir participando en la mayoría de los festejos en México, anunciándose como las grandes figuras —“figura”, palabra que con grande ligereza utilizan los ominosos mercenarios— pero de nuevo han mostrado su realidad.

Así de clara fue la situación, pero mientras se continúe con la infortunada fiesta que las empresas realizan en nuestro país, con la aparición en los ruedos de bureles —que no toros— descastados, la mayoría al borde de la mansedumbre y además carentes de presencia, trapío y nula importancia por su falta de edad, indudablemente que nunca podrán alcanzar el triunfo, o esta será una meta muy improbable. Triste retorno, de vuelta a nuestro país porque la historia ya fue escrita y no podrá borrarse, ya que ellos —empresas, ganaderos y actores del espectáculo— continúan empecinados en no aceptar que el conocimiento y la verdad de nuestra fiesta la otorga únicamente su majestad El Toro Bravo.

Fuente: El Informador 

Redacción

Author: Redacción

Share This Post On

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies

Pin It on Pinterest

Share This