DONOSTI: Semana Grande

Por Carlos Ilían.

En uno de los momentos más críticos para la fiesta de los toros, acosada desde ayuntamientos y sectores políticos determinados, San Sebastián ha recuperado su Semana Grande. A muchos les habrá chirriado que cuando cercan a los toros en medio de la ira contra la fiesta, la ciudad más vasca, la capital de Guipuzcoa y un alcalde nacionalista deciden que se acabó la prohibición, que los toros vuelven a Donosti. Ha sido el triunfo de San Sebastián contra la ira, el triunfo del sentido común.

Ayer se respiraba un aire limpio, sin fétidos contaminantes políticos. La gente iba a los toros como toda la vida, a pasar una tarde en la plaza y disfrutar de la corrida y junto a los 6.500 espectadores el rey Juan Carlos que con su presencia quiso respaldar a la afición donostiarra en el día que recuperó la fiesta. El paseíllo de las cuadrillas fue acompañado por una ovación larguísima de toda la plaza puesta en pie. Así volvíamos a Illumbe y en Illumbe ayer se lidió una sorprendente corrida de Torrestrella que desarrolló genio, movilidad y en algunos casos mucha calidad. De pronto los toros que cría Álvaro Domecq han despertado de un letargo que parecía la tumba de la que fue una gran ganadería. Pues no, Torrestrella tiene recursos para volver a las ferias.

Así el lote de López Simón, que sustituía a Rivera Ordóñez, se empleó con clase y enorme movilidad. El torero realizó lo mejor de toda la tarde en el tercero, ligando sin solución de continuidad, templando y muy centrado. Una faena la que no le sobró un muletazo y que armonizó dentro de la variedad, sin perder el hilo de su argumento. Pero López Simón se estrelló con el acero. Tendrá que afinar en la suerte suprema si quiere circular en las alturas. En el sexto, manso pero con mucho tranco, vimos una versión más liviana de este torero, sin embraguetarse, muy leve y obsesionado con pegar muchos pases. Aunque conectó con la gente lo estropeó de nuevo con la espada

Enrique Ponce anduvo a ráfagas con su primero que no se le entregó y utilizó la buena clase del cuarto para componer una faena liviana y de andar por casa, a gusto, sin ajustarse, sin cruzarse y muy en el Ponce de las tardes para estar a gusto sin mojarse. La dieron una orejita que paseó como si fuera el premio a una heroicidad. Tablas se llama eso.

A Manzanares ya empieza sentarle mal el luto, no como a Electra. Anduvo en un berrinche con el mal genio del segundo y hasta sufrió dos volteretas. Es verdad que siempre volvió a la cara del toro sin aspavientos. Y compuso un follón de trapazos en el quinto.

1ª de Semana Grande

Toros: de TORRESTRELLA (6), aparte su escasa presencia, al corrida tuvo movilidad y genio, con gran lote, 3º y 6º.

TOREROS
ENRIQUE PONCE (5), de celeste y oro. Estocada corta atravesada y estocada (saludos). Estocada desoprendiuda y dos descabellos. Un aviso (una oreja).
JOSÉ MARÍA MANZANARES (4), de negro y azabache. Estocada (saludos).Pinchazo caído (silencio).
LÓPEZ SIMÓN (6), de azul noche y oro. Pinchazo hondo y cuatro descabellos. Un aviso (saludos). Dos pinchazos y escocada caída. Un aviso (ovación)
Redacción

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