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Salida a hombros, sí, pero ¿contentos?……

El final del festejo con la salida en hombros de dos matadores podría hacernos pensar que la corrida fue un éxito y todo aquel que pasó por taquilla  vio satisfechas sus expectativas. Pero en el toreo no siempre es oro todo lo que reluce y si bien el público que viene a divertirse salió contento de la plaza, el aficionado que busca emocionarse con la bravura de los toros y toreros que sean capaces de darles la lidia adecuada para luego poder desarrollar el toreo que llevan dentro, desde luego ni mucho menos en la corrida de hoy encontró ocasión para ello.

Prensa Taurina: 

Los motivos vienen principalmente de la falta de transmisión de los astados lidiados hoy en el coso de Pérez Galdós. Pues la corrida de Núñez del Cuvillo de desigual presencia, pues hubo tres toros terciados (2º, 3º y 4º) y otros tres bien presentados, careció totalmente de casta fue mansa en general y si bien tuvo nobleza, apenas tuvo transmisión alguna. Para torearlos han servido, porque dejaban estar pero como decía el Marqués de Albaserrada la misión del toro no es precisamente servir a los toreros.

Por parte de los toreros hay que destacar la disposición por triunfar y cumplir con el compromiso que han mostrado los tres diestros protagonistas del cartel estrella de la feria. Y si hablamos de compromiso con el público hemos de nombrar especialmente a Juan José Padilla cuya actuación ha sido un derroche de entrega. En su primero un toro justo de fuerzas, abanto de salida y que acabó muy tardo en la muleta, el jerezano que estuvo habilidoso en banderillas le planteó una faena de entrega y conexión con el público. Empezó con muletazos de rodillas en el tercio, para luego torear en tandas de pocos derechazos en línea, sin obligar a la res porque ésta no aguantaba más de cuatro pases. No hubo acople sobre la izquierda y finalizó con terrenos de cercanías. La buena es tocada calentó al público, por lo que se le concedió una oreja por una labor que no terminó de romper.

En el cuarto, Padilla salió decidido a redondear la tarde. Saludó al toro con una larga cambiada, delantales, un recorte y garbosa revolera. Nuevamente fácil con los palos, volvió a hincar las rodillas en tierra para torear sobre la mano derecha a un astado que estaba mostrando más motor que sus hermanos. No le obligó al principio y hubo lucimiento pero pronto debido a las ansias de triunfar atacó al toro demasiado y éste acabó apagándose. Faena de largo metraje que terminó con alardes de rodillas y una estocada entera algo caída que puso en sus manos un nuevo trofeo con petición del segundo.

Manzanares toreaba su primera corrida tras el fallecimiento de su padre y para él fue una tarde de emociones a flor de piel. Él público se sensibilizó con su duelo cuando apareció vestido de negro y azabache y saludó una cariñosa ovación antes de comenzar el festejo. Recibió el brindis de Padilla y apenas tuvo opciones con el inválido oponente que sorteó en primer lugar. Pero en el sexto se sacó la espina.

El toro tan noble, como justo de fuerzas y ayuno de raza compuso un cóctel que al alicantino le permitió expresarse pero a veces daba la impresión que el ejemplar no podía con su alma y eso le resta emoción a un conjunto que bello fue, pero no de romperse la camisa. Porque belleza hubo en muletazos despaciosos, templados en los que Manzanares se sintió y trató de enroscarse  al ejemplar en naturales y derechazos con empaque, gusto y belleza plástica. Administró muy bien los tiempos de la faena y terminó por circulares preciosos en los que se fundía con un toro cada vez con menos motor. Un estoconazo volcándose puso en sus manos las dos orejas del Cuvillo.

Por su parte, Morante no pudo redondear faena en ninguno de los dos toros de su lote pero dejó un puñado de detalles. Como el saludo a la verónica en su primero, cadencioso con el torero hundido en los riñones, meciendo al toro con la cintura y despidiéndolo con fluidez en las muñecas.El toro se apagó pronto en la muleta y el sevillano  dejó muletazos sueltos dignos de ser recordados. En el quinto pudo trenzar una faena algo más compacta porque si algo no le faltó al animal fue movilidad. Con la derecha hubo series ligadas y con la izquierda apenas lo intentó. Hubo detalles pintureros pero la faena tampoco acabó de despegar y la gente se quedó fría porque de Morante siempre se espera que esté genial, para bien o para mal.

Ficha:

Plaza de Toros de Castellón. Cuarto Festejo de la Feria de la Magdalena

Entrada: Casi Lleno. Tiempo: Nublado.

Toros de Núñez del Cuvillo desigualmente presentados que desarrollaron nobleza, mansedumbre, falta de fuerza y casta.

Juan José Padilla (Verde botella y oro): Oreja y oreja con petición de la segunda.

Morante de la Puebla (Berenjena y oro): Ovación con saludos en ambos, con leve petición en el quinto.

José María Manzanares (Negro y azabache): Silencio y Dos orejas.

Padilla y Manzanares salieron en hombros al término del festejo

Entre las cuadrillas destacó Curro Javier que saludó tras parear al tercero y bregar eficazmente al sexto.